Juan Yáñez “Dios está en el Cielo, en
existencia, lo respetábamos y a nuestra manera lo amábamos; y muc
has veces –y eso era pecar– invocábamos su santo nombre en vano. Sencillamente, Él estaba y eso no era motivo de du
da ni de conflicto alguno. Pero al crecer, algunos de nosotros nos apartamos de esa fe, porque creíamos que la presencia de Dios nos molestaba, (muchas veces era por motivos políticos, sociales o de otra naturaleza) y era entonces que nos volvíamos ateos o algo mucho peor: Ser indiferentes…, que es cuando Dios nos importa un bledo… Pero, afortunadamente hace tiempo que ya pasamos esa etapa, Dios nos tuvo paciencia y algo
mucho más que eso: nunca perdió sus esperanzas en nosotros. Hoy día, Dios se nos hizo tan imprescindible, que no imaginamos la vida, sin la cotidiana presencia de él en nuestros corazones y en nuestros actos. No obstante hay otros hermanos nuestros, semejantes a nosotros que todavía carecen de esa fe y al igual, Dios tiene esperanzas en ellos. Tarde o
temprano no podrán evitar que el infalible fuego de la fe arda en sus almas. Hay otros que consideran que la existencia de Dios nunca fue probada…, y es cierto, pese a que Dios también es ciencia se usan procedimientos erróneos y limitados, que al no alcanzar resultados sobre su existencia, sencillamente la niegan. Sin embargo ahora hay nuevos científicos, que ha pesar de que a algunos no les falta fe, se interesan en demostrar la existencia de Dios. Ya se han encontrado algunos resultados y fue en el campo de la neurología. Las investigaciones llevaron a descubrir
que en el cerebro existen zonas específicas en que las neuronas están configuradas para la espiritualida
gnéticos producidos por solenoides colocados en la parte externa del cráneo, precisamente en los lóbulos laterales. Esta experiencia dio como resultado, la percep
ción por parte de los que se prestaron a esta prueba, de sensaciones de tipo místico, que los condujo a trascender su propia identidad individual e identificarse con un todo que llegaba a una conciencia universal en la que desaparecía el ego. Lo interesante de esa experiencia es que los actores de la misma
dicen que su vida mejoró y su percepción del mundo cambió. Se hicieron asimismo pruebas en religiosos y personas dedicada
s a la vida espiritual, que en estados de profunda meditación o de oración registraron un cambio en la actividad de los lóbulos parietales. A pesar de todo ello los científicos aún no se han puesto de acuerdo sobre la autenticidad del fenómeno. En lo que no hay dudas y en ello están claros, inclusive los ateos, es que la
religiosidad facilita la adaptación del individuo al medio, les estimula las áreas afectivas y emocionales; y con ello consiguen un mayor bienestar y felicidad. De todas maneras, la existencia o la negación de Dios es para los que tenemos fe, un hecho que no nos preocupa y la presencia de Él nos es suficientemente evidente. De lo que sin duda Dios sabe, es que aún no ha nacido el primer ser que podrá escapar al conocimiento de su naturaleza.., Él espera, le sobra paciencia…Material gráfico, agradecimientos a: www.taringa.net - www.chidananda.org - www.myspace.com - worldpress.com - angelfire.com - Foto Gim
Publicado en COLUMNA DE PAPEL del Diario La Antena de San Juan de los Morros, Venezuela, el 29.06-08

















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