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PARAÍSO SOSTENIBLE


        Indio Yanomami, 1976. Foto por Edgardo González Niño
   
Andrés Ortega Mendoza
Cursó estudios de Electrónica y Matemáticas en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) cuando fue presidido por los doctores Humberto Fernández  Morán y Marcel Roche.
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PARAÍSO SOSTENIBLE
MARZO 10, 2016


La inmensa selva amazónica ocupa más del 30% del territorio de Brasil y se extiende hacia sus países limítrofes, correspondiéndole a Venezuela 175,000 km2 que conforman su Estado Amazonas.


En su obra Amazonia, un paraíso ilusorio (Editorial siglo XXI, 1976) la antropóloga Betty Meggers de la Smithsonian Institution, expone los sorprendentes resultados de sus dos décadas de investigaciones en las selvas de Brasil, que revelan cómo esa exuberante vegetación es producto de un prodigioso proceso de la propia naturaleza para proteger y aprovechar los escasos nutrientes del suelo amazónico, sometido a permanente erosión por el excesivo calor húmedo y las constantes y torrenciales lluvias.
Vista desde el aire, la floresta amazónica se presenta como una tupida alfombra verde interrumpida sólo por los ríos que la cruzan. Ese tupido follaje busca retener parte de la lluvia, para que se evapore al calor del sol, a la vez que la gran altura de los árboles permite una evaporación adicional de una porción del agua restante en su lenta caída hacia el piso de la selva. En el caso de las diferentes necesidades nutricionales de las diversas especies de plantas (nitrógeno, fósforo, calcio, magnesio, azufre etc.), estas se separan y dispersan sobre el terreno estéril para poder obtener el escaso nutriente necesario.


*En primer plano se aprecia la copa emergente de un árbol de Puy, en el horizonte el acantilado norte de la porción Kerepacupai de la famosa meseta Auyantepui. Estado Bolívar, Venezuela, 1999. Foto por Charles Brewer-Carías
Entre ese mundo vegetal de características únicas ha habitado el hombre indígena desde la época prehispánica. Para 1957 aún quedaban 143 grupos étnicos en las selvas de Brasil. En Venezuela, la Colección Orinoco de la Fundación Cisneros contiene 1627 piezas artesanales de la cultura material tradicional de las actuales etnias indígenas del Estado Amazonas: Makiritare (Ye´kuana), Piaroa (De´aruwa), Yanomami (Yanomami), Guahibo (Hiwi), Panare (E´ñepa), Hoti (Hoti), Baniva (Baniwa), Bare(Bare), Puinave (Puinave), Piapoco (Tsase), Curripaco (Wakuenai) y Guarequena (Warekena).
Esas comunidades mantienen su sistema tradicional de vida, el cual sustentan en todos sus aspectos con los recursos vegetales, animales y minerales de las selvas, ríos y montañas del medio ambiente, tomando de la naturaleza, con intuitivo sentido ecológico, lo estrictamente necesario. Al único precio de su fuerza de trabajo y su capacidad creadora, transforman esos bienes en la base de su alimentación y en objetos de uso diario como vestuarios, adornos corporales, armas de caza, variada cestería y cerámica, hamacas, atuendos rituales, instrumentos musicales, medicamentos, canoas y viviendas, todo manufacturado en base a tejidos, ataduras, pegamentos de resinas naturales y ensamblajes de piezas grandes de madera, “sin un sólo clavo”, como decía el explorador, coleccionista y fotógrafo documental Edgardo González Niño.
Si la naturaleza cubre plenamente las necesidades de la comunidad se crea el sentir de que el entorno natural pertenece a todos, lo cual aleja la envidia, el egoísmo, la mentira, la avaricia, la competencia, a la vez que fortalece la integridad del grupo étnico, donde rige la verdad como conducta colectiva.
Su mundo espiritual se apoya en sus ancestrales tradiciones y creencias que respetan y profesan como su razón de ser, más la absoluta obediencia a su Shamán, máxima sabiduría y autoridad elegida mediante difíciles pruebas.
Nacer, crecer y vivir en una comunidad indígena donde prevalecen la amistad, la fraternidad y la lealtad, con clara conciencia de las responsabilidades individuales que se suman para el bien común, sumado al respeto a las creencias ancestrales que fundamentan y definen su identidad, afianzada en un lenguaje propio, en medio de un ambiente natural arrullado por el canto de las aves y el correr de las aguas, induce a pensar que aún existe el Paraíso.

*Esta niña yanomamö se ha adornado las orejas con plumas de garza blanca (Casmerodius albus). Shabono de Ashidowa-teri en la cuenca del río Siapa. Estado Amazonas, Venezuela, 1991. Foto por Charles Brewer-Carías
Leyenda de fotos
*En primer plano se aprecia la copa emergente de un árbol de Puy (Eperua purpurea). Este árbol majestuoso de la familia Cesalpinaceae tiene la madera muy dura y florece en febrero. En el horizonte se aprecia el acantilado norte de la porción Kerepacupai de la famosa meseta Auyantepui, donde se encuentra la cascada mas alta del mundo, el Salto Ángel. Estado Bolívar, Venezuela, 1999. Foto por Charles Brewer-Carías

*Esta niña yanomamö se ha adornado las orejas con plumas de garza blanca (Casmerodius albus). Un palito le atraviesa el tabique de la nariz y el tono rojizo de la cara lo obtuvo frotándose la semilla de lashá (Bixa orellana).  Shabono de Ashidowa-teri en la cuenca del río Siapa. Estado Amazonas, Venezuela, 1991. Foto por Charles Brewer-Carías

Amado Granell, el héroe olvidado de París

Amado Granell durante la Guerra Civil. foto de la colección de evelyn mesquida

2ª GUERRA MUNDIAL
El héroe olvidado de París

Francia publica la primera biografía del teniente Amado Granell
Lo hace 71 años después de encabezar la liberación de la ciudad tomada por los nazis

KRISTIN SULENG.  EL PAÍS MADRID
Valencia 22 FEB 2016 - 18:32     CET
Amado Granell

Su hazaña, ser el primer oficial aliado en liberar París de la ocupación alemana, fue el símbolo del triunfo de la Francia libre sobre el fascismo. La mítica portada del diario Libération retrató su rostro un día después de entrar en la alcaldía parisina el 24 de agosto de 1944 al frente de la Nueve, la compañía de españoles integrada en la Segunda División Blindada del general Leclerc. Pero su nombre fue borrado del pie de foto. En aquella Francia liberada no podía encajar que un soldado español, el teniente Amado Granell, reluciera entre los héroes de su historia nacional como el libertador de París.

“Estamos orgullosos de haber luchado por Francia. Queremos ser soldados dignos de Francia, pero sin renunciar a ser españoles”, respondía Granell en una emotiva misiva en 1946 a quienes negaban la participación de los españoles en la liberación de París por el hecho de no ser franceses. La carta aparece entre las hojas de Amado Granell, le liberateur de Paris, la primera biografía del teniente valenciano que verá la luz en Francia a finales de febrero, editada por L’Harmattan.

Su autor, el historiador Cyril Garcia (Lyon, 1986), concede al oficial el lugar que nunca tuvo en los libros de Historia. Retratado como gran militar español del siglo XX en la Guerra Civil y en la II Guerra Mundial, laureado con la Legión de Honor de la República Francesa y protector del general De Gaulle durante el desfile de la Victoria en los Campos Elíseos, la esencia de Granell reside en el ciudadano comprometido por asegurar la transición democrática en España entre los monárquicos y la izquierda después de la guerra, a través de los contactos con Juan de Borbón, Indalecio Prieto o Largo Caballero.

“Esas razones hacen de Granell un hombre central de la historia contemporánea europea”, sostiene Garcia, diplomado en el Instituto de Estudios Políticos de Toulouse y doctorando en Historia Demográfica de Argelia. Bisnieto de murcianos y oscenses emigrados en los años veinte para trabajar en fábricas y minas de Lyon y Pau, este joven historiador conoció por primera vez la historia del teniente a través de la lectura de la edición francesa de La Nueve, la primera monografía dedicada a los españoles de la liberación de París, de la periodista alicantina Evelyn Mesquida.

Estamos orgullosos de haber luchado por Francia. Queremos ser soldados dignos de Francia, pero sin renunciar a ser españoles

AMADO GRANELL, EN UNA MISIVA EN 1946

Olvidados a ambos lados de los Pirineos, los españoles fueron apartados del imaginario de la Resistencia durante 60 años. Pero la primera biografía francesa de Granell, un esmerado estudio de tres años de investigación, aparece en una Francia muy distinta, la de los homenajes cívicos e institucionales, como el discurso del presidente François Hollande el 25 de agosto de 2014 o la inauguración de un jardín en memoria de La Nueve en junio de 2015 en el Ayuntamiento de París con la presencia de los Reyes de España.

En ese clima de recuperación histórica, el prefacio, a cargo de Michel Goya, coronel de la Infantería de Marina francesa, hijo de republicanos españoles y destacado especialista en historia militar del Instituto de Estudios Políticos de París, simboliza el reconocimiento público que un escogido grupo de militares encabezados por el general Michel Roquejoffre brinda al papel de los extranjeros del Ejército francés durante la gran guerra, como gesto insólito en un estamento hermético al debate histórico.


La escena emblemática con los pies en la playa de Normandía, donde el oficial se prometiera no abandonar la guerra hasta lavarse las manos en el Rin, encarna todo el coraje, la elegancia y la dignidad del personaje, explica Garcia. Pero leer la vida de Granell también es comprender las ideas de una izquierda reformista, no dogmática y respetuosa con las libertades públicas, las que marcarían la vida del teniente hasta perderla en un accidente de tráfico en 1972 en la localidad valenciana de Sueca. Ese compromiso por la libertad todavía está huérfano del reconocimiento institucional en España. “Ni el PSOE ni el PCE lo hicieron. Quizás hoy un partido como Podemos tendrá la voluntad de alzar la figura de este verdadero héroe popular en la historia española. Pero le corresponde al Estado español hacer ese trabajo con una rehabilitación y una promoción debidamente merecida”.

Quién es el Conde Branca, rey del fernet

Clarin.comViva25/01/16 - 20:38

 El conde Niccoló Branca, en la planta de Tortuguitas. / Argentina. 

Personaje.Heredero de un título de nobleza que dio un Papa, Niccoló Branca dirige la más argentina de las empresas italianas. Cuenta la historia del fernet y revela algunos (no todos) de sus secretos.

Eugenio Maestri

Diluvia en Tortuguitas. El Niño descarga toda su furia y una cortina de agua cubre el edificio de la moderna planta de elaboración de una de las bebidas preferidas de los argentinos: el fernet. Y para ser más precisos, del fernet con cola. Un fenómeno que arrancó hace varios años en la provincia de Córdoba al ritmo del cuarteto y que luego se expandió a todo el país. Boliches de moda incluidos.

Luego de una leve espera, aparece el conde Niccolò Branca, quinta generación al frente de la empresa familiar Fratelli Branca. De visita en la Argentina, vino a participar de los festejos por los 170 años de la compañía que hoy es un símbolo italiano. Una historia que nació en Milán, en 1845, de la mano de il signore Bernardino Branca, un boticario que, como un alquimista, comenzó a combinar hierbas para hacer una bebida que facilitara la digestión. Mucha agua (o fernet, mejor dicho) pasó debajo del puente desde entonces. El grupo creció. La marca se instaló y globalizó y hoy por hoy se bebe en 160 países alrededor del mundo.

La relación de la Argentina con el fernet es muy particular. La primera fábrica instalada fuera de Italia fue en Buenos Aires, en el barrio de Parque de los Patricios. En el año 2000, la empresa mudó sus instalaciones a Tortuguitas. Instalada con maquinarias y tecnología de punta, aquí se producen hoy unos cincuenta millones de litros al año. La mayoría, el 90%, se consume en el país y el diez por ciento restante se exporta. Para que se entienda la importancia de la Argentina en los números de Fratelli Branca, en Italia la producción es de 15 millones de litros.

Delgado, de impecable saco y pantalón azul, corbata al tono, anteojos, y prolija barba, el conde Niccolò Branca (el título nobiliario se lo dio a la familia el Papa Pío XI en 1930 y él lo heredó) lleva muy bien sus cincuenta y largos años. Al frente de una empresa que trasciende lo familiar, relajado a pesar de la lluvia intensa que no dio respiro en todo el día y de una reunión pendiente en pocas horas en la Embajada italiana, a lo largo de la charla verterá conceptos, analizará el mundo fernet. Dirá que una de las claves del éxito empresarial es ser “actuales en el tiempo. El fernet es un producto de 170 años, tiene mucho valor en el mundo. Lo que arrancó como una fórmula secreta, con una selección de hierbas, que nació como medicinal, hoy, con la misma calidad, se actualizó. Se puede mixear en cócteles o tomar como aperitivo. Y esto es porque ha mantenido una buena propuesta original. Permanece porque somos actuales. Lo mismo que sucede con una buena música, una buena ópera.”

Al por qué esa bebida, que nació como un amaro, con intenciones medicinales, se transformó en un fenómeno en el país no le encuentra “una explicación lógica”: “El fernet ya es parte de la cultura argentina. Es argentino a nivel masivo porque ustedes han hecho del fernet con cola un producto bandera, un invento con mucho suceso”. Para lograr esta simbiosis que existe con la Argentina, considera que mucho tuvo que ver la inmigración italiana que llegó a estas pampas y que por eso decidieron que se empezara a fabricar y producir aquí a principios del siglo pasado.

Con una fórmula secreta que poquísimos conocen en su totalidad, el Conde apenas esboza que permanece inalterable desde su creación, en 1845. Es una mezcla de hierbas. El secreto es propio del dosaje de cada una de ellas. El proceso de elaboración es lento y complejo. Las materias primas (hierbas, flores, frutos, cortezas y raíces) llegan desde los cinco continentes. Algunas de esas materias primas son molidas, para luego extraerles sus aromas, sabores y principios activos que formarán parte del fernet. Luego hay variados procesos de extracción. En algunos se utilizan agua a diferentes temperaturas y en otros alcohol o mezclas de alcohol y agua. De esta manera van naciendo diferentes semielaborados; a medida que avanza el proceso, algunos se van reagrupando con otros, formando nuevos. Luego, se mezclan en tanques especiales, incorporando la cantidad justa de alcohol y de agua. Es en este momento cuando “nace” el fernet, pero antes debe reposar un año en cubas y toneles de roble de Eslavonia para iniciar una lenta maduración. Así, en reposo, experimentará modificaciones hasta alcanzar el sabor y el aroma propio del fernet. Luego de un filtrado, se inicia su embotellamiento. Ya cumplido el período de maduración, llega a los consumidores.

Ahora, ¿por qué se llama fernet? Explica el Conde: “Es una palabra imprecisa. La leyenda dice que viene de un vocablo milanés. Se usaba un hierro caliente para mezclar las hierbas. Hierro caliente se dice ferro neto y ahí hay una derivación. También hay otra leyenda que dice que había un dottore que se llamaba Fernet. Todo es parte de la leyenda.”

A lo largo de sus 170 años de historia, los afiches de la empresa son una marca registrada. Pioneros en contratar artistas para que realizaran los carteles publicitarios que comunicaban la imagen de la compañía, también organizan Arte Unico, un concurso en el que ilustradores de todas partes presentan sus trabajos. El ganador será el afiche de la compañía ese año. Al respecto, Niccolò Branca dice: “En los años 1892/93 se empezó a trabajar con artistas para que realizaran publicidades para el mercado internacional. Ahí fue cuando se decidió que un águila fuera la imagen representativa de la marca. Se eligió un animal auténtico, fuerte, que guarda lejanía.” También destaca el trabajo que hacen los bartenders para la compañía: “El aporte es muy grande porque usan el fernet para hacer cócteles; es un reconocimiento a la calidad y la bondad de nuestro producto. Le da otro valor”.


¿Y al final, cómo se bebe? ¿Solo, con hielo, con cola, en tragos? Responde el Conde: “La Argentina ha enseñado a tomarlo con cola. El año pasado, en la Expo Milán, aceptaron esta variante. También se bebe Branca Sour, como el cóctel. O solo. O con hielo. Todo esto habla de la versatilidad del producto”.

«Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás»

GREGORIO LURI


CARLOTA FOMINAYACARLOTAFOMINAYA / MADRID
Día 13/09/2015 - 17.38h

El filósofo navarro advierte que la sociedad no tratará a los niños por el grado de felicidad que tengan, sino por aquello que sepan hacer
«Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás»
EL BLOG OPINA
                           Un excelente reportaje para todo el mundo, en especial y en primer lugar para padres, luego para educadores, psicólogos, trabajadores sociales, sacerdotes etc.  En fin para todos aquellos que traten con personas, niños o adultos. Necesitamos comprender que la vida no es un "juego de niños" o un abanicos de oportunidades. La vida es algo serio  que merece ser tratada con la mayor amplitud, la más consecuente dedicación y por sobre todo con responsabilidad, sapiencia y amor. 

ÓSCAR DEL POZO

Luri matiza también que nuestro deber como padres es no incrementar de manera cruel la infelicidad inevitable
Para el filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, y autor de «Mejor Educados» (Ariel), es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. Luri, además, es especialmente crítico con aquellos que desean hijos felices. «Primero, yo creo que lo que hay que hacer es amar a la vida, no a la felicidad. Y no se puede amar a las dos al mismo tiempo. Porque la felicidad solo se puede conseguir jibarizando a la vida. Es decir, por medio de la idiocia. Además, no creo que existan los niños felices». Así lo asegura el ensayista navarro para quien la infancia no solo no es feliz, sino que suele ser una edad «terrible». «La vida es muy compleja. Otra cosa es que pueda haber momentos de gran alegría en la infancia. Pero también puede haberlos diez minutos antes de tu muerte», advierte. «Eso sí, teniendo también claro que no queremos hijos infelices y que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad», matiza.

—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.

—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.

—Tampoco queremos hijos infelices.

—En absoluto, eso sería de juzgado de guardia. Hay que tener claro que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad, es la realidad. Hay que asumir la complejidad del mundo. Como seres humanos nuestro deber no es ser felices, es desarrollar nuestras capacidades más altas. Y la felicidad es una ideología que milita contra esto. ¿Por qué? Por la simpleza de nuestros teóricos, que nos llevan a una felicidad en cursivas. Procure que sus hijos no sean infelices, y después enséñeles la realidad, a sobrellevar sus frustraciones, a sobrellevar un no. Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad. Y si alguien no se la garantiza, se encuentran ante una desgracia metafísica. Porque cuando nuestros hijos salgan al mercado, la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor. Pero desde luego no vamos a valorar si es un fontanero feliz. Además, me parece muy sano que nuestras relaciones sociales, especialmente con los desconocidos, no estén mediadas más que por su profesionalidad, sin necesidad de estar pendientes de la emotividad.

—En su libro «Mejor educados» tiene un capítulo que reza: «Desconfíe del profesor que quiere hacer feliz a su hijo». ¿También de la escuela?

—De las que prometen «experiencias». Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Y en el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. En educación o se puede ser «progre» con los pobres. Si vuestros hijos van a una de esas escuelas en las que Bucay es el intelectual de referencia, competir está prohibido, cuando juegan, todos ganan y nadie pierde, y se considera más importante educar emocionalmente que enseñar álgebra, entonces, manteneos vigilantes. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Y la realidad es aquello que un escritor catalán decía: «Ante la realidad, siempre se está en primera fila». Esto hay que saberlo. Y de todas formas, te llevas unos cuantos sopapos en la vida. Lo cierto es que hay que estar listo para eso. Pero... ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para ser felices, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. Nos puede parecer que son demasiado estrictas, pero la realidad de los resultados de sus hijos nos obliga a no hacer demasiadas bromas con ellas, porque existe la posibilidad de que en el futuro sean los jefes de los nuestros. ¿Conclusión? Queramos hijos felices, que tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas.

—En este sentido, usted aboga por las escuelas tradicionales, frente a otras modernidades pedagógicas. ¿Por qué?

—Mire, hay escuelas, tanto públicas como privadas, que ponen gran entusiasmo en dejar bien claro que no son tradicionales. Viven en la fantasía de que una escuela no puede ser buena si no ha roto con la tradición pedagógica. Quieren ser exclusivamente escuelas del siglo XXI. No es raro que se definan a sí mismas con fórmulas retóricas muy sofisticadas detrás de las cuales no hay ningún contenido claro. Pienso en la psicología positiva, la educación emocional, las inteligencias múltiples... etcétera. Frente a esto, están las escuelas tradicionales, llenas de imperfecciones sí, pero que acumulan una larga experiencia de ensayos y de errores que deberíamos tener en cuenta antes de jugarnos la educación de nuestros hijos a la única carta de nuestra ingenuidad. Es más, con frecuencia la pedagogía beata añade a su propuesta de hacer felices a los niños algo que parece más serio: «hacerlos mejores personas». ¿Pero se puede puede ser mejor persona sin conocimientos, sin capacidad para mantener la atención, sin competencias, sin hábitos? Piense usted en su propio mundo antes de responder a esta pregunta: ¿Se puede ser creativo sin tener conocimientos? ¿Y la memoria, es un estorbo para tener conocimientos?

—También asegura usted en su obra que la escuela perfecta no existe.

—Esto hay que tenerlo claro cuando se busca un centro educativo para los hijos. Cada escuela tiene sus puntos débiles. Y esto causa una cierta frustración a muchas familias, pero así son las cosas: no existen ni la familia ni la escuela perfecta. Lo que hay que pensar es en el clima intelectual de la familia y en los hábitos de trabajo que reinan en ella. Esos serán mejores indicadores del éxito o el fracaso escolar del niño que la escuela misma. Y, desde luego, el trabajo diario de los niños nos predice con más fiabilidad su futuro éxito que la cantidad que paguemos de cuota escolar.

—Los padres de ahora, ¿son demasiado flexibles con sus hijos?

—No, lo que están es perplejos. Y existen elementos objetivos para su perplejidad. En contra de lo que se dice de que los padres han dimitido, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado. En este sentido, soy partidario de reformular los derechos de los niños. El primero de todos sería que los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén continuamente preocupados, pendientes de qué tienen que hacer en el momento en que se encuentran sus hijos. Segundo, que tienen derecho a tener unos padres imperfectos. Porque así tienen relación con seres humanos. Voy a decir algo que me parece esencial: ser adulto, o hacerse adulto, es aprender a querer a los que te rodean a pesar de que estén llenos de faltas. La clave de todo esto de la felicidad es una ideología muy extraña que considera que la vida es un conjunto de problemas, cuya respuesta nos la puede dar no sé qué sabiduría, y en el momento en que tengamos respuesta a esa sabiduría seremos felices. Eso es un cuento chino.

Las redes sociales y la felicidad: «Nadie puede considerarse feliz hasta el día de su muerte»
—Es muy común alardear de felicidad a través de internet.

—No veo el porqué ir proclamando sentimientos por ahí, ni porqué estar contaminando a los demás de mi estado emotivo... Cada uno tiene sus propias preocupaciones. La gente es muy cansina alardeando de lo felices que son, y las redes sociales no ayudan, desde luego. Hay una historia clave y maravillosa de Herodoto en el segundo libro de su historia, que lo explicaría muy bien: Un día el rey Creso recibe a Solón de Atenas, un poeta, reformador, legislador y estadista ateniense, uno de los siete sabios de Grecia. Cuando llega a palacio, Creso le señala su tesoro y le pregunta ¿conoces a alguien más feliz que yo? y Solón de Atenas le responde: «Nadie puede considerarse feliz hasta el día de su muerte». Esta es la paradoja. Creso no entiende sus palabras hasta que los persas conquistan su reino, lo cogen prisionero, y lo ponen en una pira para prenderle fuego y que muera. Cuando va a morir comienza a llorar y le preguntan: ¿Qué te pasa? «Es que me estoy acordando de las palabras de Solón», responde. Porque ni puedes controlar la fortuna de verdad, ni tus estados de ánimo. Son los estados de ánimo los que te dominan a tí, y al que me diga que es capaz de programar el estado de ánimo que va a tener dentro de tres días a las cinco quince, yo me veo obligado a decirle que es un memo. Son los estados de ánimo los que se apoderan de nosotros. Por eso a veces no entendemos porque estamos de mal humor si tenemos una familia a la que queremos, un buen trabajo... Los estados de ánimo son un estado antropológico muy importante y muy serio, y no obedecen a una programación técnica.

NUESTRO ESEQUIBO (I) Por: Dr. Alfredo Rincón Rincón.

                
   La política exterior venezolana ha sido, en la mayor parte de su historia, errática. bastante ha perdido nuestro país con Colombia, Guyana, Brasil y sus vecinos marítimos. ha habido sí delimitaciones, especialmente en las décadas del 70 al 2000, donde Venezuela ha logrado reconocimientos significativos sobre aguas marítimas.
Ya antes de la independencia, en 1797, siendo parte de España, perdimos la isla de Trinidad. en pleno proceso de nacer la república, como parte de Colombia, sentimos la presión británica sobre la Guayana, más acá del río Esequibo, frontera que había reconocido Gran Bretaña a España anteriormente. ocupado Bolívar en la independencia de América del Sur, en 1821, 1823 y 1824, no le tembló el pulso ante la mayor potencia planetaria. así, con Bolívar presidente y Pedro Gual canciller, gran bretaña reconoció nuestra independencia con el río Esequibo como frontera con su colonia de British Guiana.
a partir de 1841, mapas dibujados por el prusiano Robert Schombergk, comisionado por años de la Royal Geographic Society (Londres), asignan sin ningún derecho territorios más acá del Esequibo a la Gran Bretaña. tales aspiraciones infundadas van alimentando la apetencia británica que, presionando con ocupaciones parciales de territorio y gestiones diplomáticas, obliga a Venezuela a sujetarse a un tribunal arbitral que dirimiera la controversia. es de mencionar acá la intervención diplomática de Estados Unidos. fue su graduación como potencia mundial. aún hoy en libros de college norteamericanos, se menciona su intervención en 1896 frente a la gran bretaña. fue una mediación contradictoria. el presidente Grover Cleveland actúa honestamente a nuestro favor. 
Recordemos que Cleveland había rechazado inicialmente la anexión de Hawaii como colonia norteamericana, ya que reconocía que el destronamiento de su monarquía nativa había sido un golpe de estado cumplido por norteamericanos con intereses económicos, que apetecían el control de ese archipiélago. Nuestro abogado fue el expresidente Benjamin Harrison, consecuente con la causa venezolana.
el lado oscuro de la diplomacia norteamericana fue la del secretario de estado, Richard Olney, quien hizo compromisos contradictorios a nuestro país y a la gran bretaña. para él, lo importante no era la justicia de nuestra posición, sino que el reino unido y el mundo reconocieran que no podían tomar decisiones importantes en el continente sin acuerdo con los estados unidos. 
Gran Bretaña exige (!) que no haya jueces venezolanos. Así, con esa mácula inicial, se integran como tribunal de árbitros dos jueces norteamericanos, dos británicos y un ruso. el ruso lo fue Frederic de Martens. Éste había escrito que el derecho internacional público era para naciones civilizadas. in pectore, no estaba Venezuela entre éstas. También era partidario de una alianza entre su país y el Reino Unido. así en París el 3 de octubre de 1899 el tribunal de arbitraje dicta su sentencia, otorgándole a Gran Bretaña 159.500 km2 al oeste del río Esequibo, que había sido por siglos territorio español y luego venezolano. además de su falta de representación en el tribunal, Venezuela atravesaba una de sus frecuentes guerras civiles, ya que Cipriano Castro, desde Valencia, esperaba la rendición, que fue fuga, del presidente Ignacio Andrade.
En 1949, se publica un memorándum de Severo Mallet Prevost. éste había sido un novel abogado de Venezuela. contaba cómo el ruso de Martens había llamado a los jueces norteamericanos y les había advertido que estaba dispuesta una mayoría de jueces (3) a favor de las pretensiones máximas británicas, alcanzando 203.310km2 de territorio venezolano, incluyendo El Callao (minas de oro), Nueva Providencia y otras, que acercaban Gran Bretaña a las bocas del Orinoco. continuaba de Martens diciéndoles a los 2 jueces norteamericanos que, si éstos aceptaban, podía darse un dictamen unánime menos perjudicial para Venezuela.
el domingo 16 de octubre publicaremos la continuación de este trabajo. también nuestra crítica razonada a la posición venezolana, especialmente la de 2004 hacia acá. Mencionaré la postura del Instituto (nacional) de Estados Fronterizos, presidido por el g. d. (ej), ya retirado, Oswaldo Sujú Raffo, del que me honro en ser directivo. creo que la academia de historia del estado Zulia analizará el tema en las próximas semanas, a fin de apuntalar una posición nacional sobre este tema, vital para nosotros, por nuestros derechos, en especial territorio patrio, aguas oceánicas y enormes recursos forestales y minerales.

La devastadora tragedia naval perpetrada por los nazis que costó la vida a 3.500 hombres, mujeres y niños


M.P.V.@ABC_ES / MADRID
Día 18/06/2015 - 17.16h
El 7 de junio de 1940 el «HMT Lancastria» fue hundido cerca de la desembocadura del Loira por la «Luftwaffe»
La devastadora tragedia naval perpetrada por los nazis que costó la vida a 3.500 hombres, mujeres y niños.
«HMT Lancastria», un buque de transporte de tropas hundido por los alemanes
Fue un 17 de junio de 1940. Han pasado 75 años desde que un bombardero Ju-88 (uno de los más polivalentes de la «Luftwaffe» alemana) lanzó varias bombas sobre el buque «HMT Lancastria», donde viajaban aproximadamente 6.000 soldados, civiles, mujeres y niños. Todos iban a ser evacuados de la vieja Europa (tomada en buena parte por Hitler), pero aquel aeroplano acabó con el sueño de 3.500 de ellos, los cuales dejaron este mundo durante las explosiones y el posterior naufragio. Fue una carnicería, la mayor de Gran Bretaña a nivel marítimo en toda su Historia, y la perpetró un único avión. La situación no mejoró cuando se supo la noticia en Londres, pues Churchill ordenó a los medios de comunicación encubrir el suceso y no informar de ello a la población.

Para entender lo que acaeció tristemente a este buque es necesario viajar en el tiempo hasta septiembre de 1939, momento en que comenzó la Segunda Guerra Mundial y Alemania inició el bloqueo de Gran Bretaña por mar. Su objetivo era evitar la entrada y salida de suministros de las islas. Fue también el año en que el buque (hasta hora civil) «Lancastria» fue pintado de gris y requisado por el gobierno para ser utilizado como transporte de tropas. En los meses posteriores, este navío continuó haciendo viajes transatlánticos con el objetivo de transportar mercancías, pasajeros y material de guerra al oeste.

Tras ser utilizado en la campaña de Noruega y Dinamarca (invadidas por los nazis en 1940) el «HMT Lancastria» participó en varias evacuaciones de civiles y soldados como la de Narvik (2.600 personas) o Francia. En la mayoría de ellas, su tripulación tuvo que ver como las bombas de los aviones alemanes caían sobre ellos a pesar de que el suyo era un navío de transporte. No obstante, parece que a los germanos (como pasaría posteriormente con los soviéticos y el «Wilhelm Gustloff») no les importaba demasiado que sus bodegas fueran cargadas de civiles en la mayoría de los casos.

El peor día de la marina británica
Fue en junio de 1940 cuando el capitán del «HMT Lancastria» recibió una orden directa de navegar hasta St Nazaire (al oeste de Francia) y unirse a otros cuatro navíos (el «Georgic», el «Duchess of York» y los polacos «Batory» y «Sobiesky»). Su objetivo no era otro que recoger a los miles de civiles y soldados ingleses que se hallaban en la zona y buscaban ser evacuados hasta Gran Bretaña ante el empuje nazi. La situación era compleja, pues la zona estaba plaga de aviones alemanes, pero el Ministerio de la Guerra de Churchill decidió que valía la pena intentar la repatriación.

Tras amarrar en el puerto, este navío alojó a un número indeterminado de pasajeros. Las estimaciones dicen que la cifra radicaría entre 6.000 y 10.000 (siendo la primera la más aceptada). Todavía en puerto, el buque recibió sus primeros ataques -según explica la página oficial del gobierno británico dedicado a este navío- a las 13:48. Esa fue la hora en que una bomba que había caído a menos de media milla de él destrozó sus instrumentos de navegación y desconcertó a los marineros del puente. Con todo, la suerte quiso que no hubiera muertos.

A las 15:43, después de que los buques de escolta del «HMT Lancastria» señalaran que les era imposible dar cobertura a todos los navíos de transporte presentes, empezó el ataque aéreo. Los protagonistas de este fueron los bombarderos Ju-88 del II Gruppe/KG 30. Cuatro bombas alcanzaron al navío. La primera se cobró la vida de 800 hombres, la mayoría, personal de la Royal Air Force. La segunda liberó más de 300 toneladas de aceite y provocó un gigantesco incendio. Sobre las otras dos, todavía existen dudas. Tras los impactos, el navío empezó a hundirse y, finalmente, desapareció a las 16:12 en las aguas del Loira.

Al haber solo 2.000 chalecos salvavidas a bordo, una buena parte de las personas cayeron al agua y se vieron arrastradas al fondo debido a que no sabían nadar. El resto no tuvo mejor suerte, pues muchos de los que lograron mantenerse en la superficie fueron ametrallados por la «Luftwaffe». Tras los pertinentes rescates hubo que lamentar la muerte de unos 3.500 pasajeros (una cifra mayor que los fallecidos en el Titanic y el Lusitania). Solo sobrevivieron 2.447. Tal fue la magnitud de lo ocurrido, que Churchill ordenó a los medios no publicar nada sobre aquel suceso. La razón la dio en sus memorias: «el pueblo se lo tomará muy mal».

WIKIMEDIA

Hillary Clinton afronta nuevas dudas sobre su honestidad

Hillary disfrutando de un helado

(autor de la nota: MARC BASSETS Washington 24 MAY 2015 - 03:24 CEST)


EL BLOG OPINA

                         La política es un monstruo de mil cabezas y es el dinero lo que fluye en las venas y arterias de la criatura, capaz de comprar mucho si se lo administra con sapiencia y discreción. Los Estados Unidos de América, una nación que se rehace a sí misma en cada contienda electoral y hoy está en plena carrera en la lucha por los votos de los contribuyentes. Todo apunta a favor de la experiencia, el buen nombre y el honor de los candidatos. Hillary Clinton tiene todo eso de sobra, además de simpatía y la imagen de una mujer luchadora. Ya los EE.UU. tuvo su primer presidente negro, eso fue prioritario y no le ha ido mal. Ahora falta la primera presidenta y ya se viene firme e indetenible…, Dios dirá.

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Hillary Clinton afronta nuevas dudas sobre su honestidad
Los donativos a la fundación familiar, los cobros por discursos y los correos electrónicos ocultos marcan la nueva campaña
MARC BASSETS Washington 24 MAY 2015 - 03:24 CEST

Hillary Clinton, aspirante demócrata a la Casa Blanca, afronta nuevas dudas sobre su honestidad. Desde que en abril anunció su candidatura a las presidenciales de 2016, el goteo es incesante: donativos interesados a su fundación filantrópica, cobros millonarios por sus discursos y por los de su marido, el expresidente Bill Clinton, correos electrónicos ocultos en su etapa como secretaria de Estado. Por ahora nadie ha probado ninguna ilegalidad y los efectos en los sondeos son mínimos.

Los Clinton son una presencia constante para los estadounidenses desde hace décadas. Sus falsos y verdaderos escándalos, de Whitewater a Lewinsky, forman parte del vocabulario político de este país.

Una imagen, próxima a la caricatura, se ha afianzado con los años en el mundo mediático y político: la de una pareja, Bill y Hillary Clinton, siempre al filo de la legalidad o de lo éticamente aceptable. Con los Clinton, que llevan casi cuarenta años en el poder o en sus aledaños, cada gesto es susceptible de llevar una intención oculta; cada negocio, un indicio de corrupción.

Una figura clave de la política estadounidense, que ayuda a entender muchas obsesiones del Washington contemporáneo, es Richard Nixon, el presidente que cayó por el escándalo Watergate. Es el término comparativo que usan algunos detractores de Hillary Clinton, candidata a las presidenciales de noviembre de 2016. “No es Nixon. No hay pruebas de que haya hecho nada parecido a lo que ocurrió en la Administración Nixon”, zanja el historiador Julian Zelizer. “Pero vive bajo la sombra de Nixon”. Como todos los políticos desde los años 70, añade.

La campaña de Hillary Clinton —ex primera dama, exsenadora, ex secretaria de Estado- arrancó a mediados de abril. Desde entonces no hay semana que no se filtre o se divulgue una información que alimente la desconfianza.

FILANTROPÍA Y PODER

Bill Clinton, presidente entre 1993 y 2001, se dedicó a la filantropía tras dejar la Casa Blanca. El nombre actual de la fundación es Bill, Hillary & Chelsea Clinton Foundation.
Los donativos extranjeros están prohibidos en las campañas de EE UU para evitar injerencias. Pero no a las fundaciones.
La fundación se ha impuesto restricciones: sólo seis gobiernos podrán seguir donando direcamente y las actividades en el extranjero se restringen.
Ya ocurrió en 2008, cuando se enfrentó a Barack Obama en las primarias para la nominación demócrata y Obama basó parte de su estrategia en minar la credibilidad de Clinton. Ahora el foco apunta a la Fundación Clinton. El trabajo filtrantrópico de la fundación está fuera de duda. El problema son los donativos de individuos, empresas y gobiernos extranjeros. Cuando Obama nombró a Clinton secretaria de Estado, en 2009, afloró la posibilidad de que otros países influyeran, por medio de la fundación, en la política exterior de EE UU.

En las últimas semanas se ha publicado un libro —Clinton cash, del conservador Peter Schweizer- e investigaciones en la prensa que arrojan más sospechas. The New York Times se centró en los donativos —millones de dólares- de inversores de un fabricante canadiense de uranio interesado en que la Administración Obama, mientras Clinton era secretaria de Estado, aprobase su venta a la agencia atómica rusa, Rosatom.

La Administración acabó aprobando la venta. No hay pruebas de que Clinton participara en la autorización, ni de que esta tuviera que ver con el donativo. Pero la apariencia de conflicto de intereses y de búsqueda de favores extiende una sombra sobre la candidata.

“Los Clinton”, dice Zelizer, “llevan mucho tiempo en política, y este es un sistema en que el dinero se halla por doquier”. El corolario: es inevitable que ambos carguen con un bagaje incómodo y que el dinero —el que han cobrado o el que ha recibido su fundación- esté bajo lupa. También lo está su credibilidad, su fiabilidad: el carácter, como dicen en EE UU. Es decir, la honestidad.

Episodios recientes apuntan en esta dirección. Primero, el de los correos electrónicos de Clinton durante su etapa al frente del Departamento de Estado, correos privados aunque su uso era profesional. Y segundo, el de los ingresos por los discursos de ambos, algunos financiados por entidades con intereses en EE UU: más de 25 millones de dólares desde el inicio 2014.


Nada de esto parece dañarla ante los votantes. En los sondeos, Clinton saca más de un 50% de votos a cualquier rival demócrata en las primarias y batiría a cualquier republicano en las presidenciales.